KEDOUGOU

Riqueza medioambiental en la región de las tres culturas

Kedougou es una de las principales poblaciones del Senegal oriental y, quizás, la zona más desconocida y menos transitada por los turistas que visitan el país. También conocida como el País Bassari, esta región de Senegal es con mucha probabilidad la representante más cercana a Europa de las auténticas tradiciones ancestrales y de la naturaleza salvaje de África, a pesar de que las guías turísticas suelen hacen más caso a otras zonas del país. En la región de Kedougou se distinguen tres etnias: los peul, mayoritarios y de religión musulmana, los bedik, los más minoritarios y de religión animista o cristiana en algunos casos, y los bassari, los que están más lejanos de Kedougou y de creencias animistas también. Tal vez esta pluralidad y diversidad cultural, unida al bello y atractivo paisaje que te encuentras allá donde pones el pie, está convirtiendo la región de un tiempo a esta parte en un foco de creciente atracción turística.

Los bedik viven de la agricultura, tal y como lo llevan haciendo desde hace siglos, en unas condiciones de vida complicadas debido al aislamiento geográfico y a la escasez de agua. La etnia bedik lucha desde hace mucho tiempo por mantener sus creencias y costumbres intactas al paso del tiempo y a la interacción del hombre. Resulta curioso el ejercicio de supervivencia que tuvieron que hacer las comunidades de esta etnia, habitantes en los pueblos de Iwol, Anyiel y Ethiwar. En su día resistieron el empuje de los pueblos islamizados del Reino de Guinea, ascendiendo las montañas para mantenerse aislados. Una vez allí, trabajaban por la noche y se escondían en cuevas por el día, por lo que mantuvieron sus tradiciones animistas hasta bien entrado el siglo XIX, época en la que la misión católica dio con ellos. Por esta razón, ahora en los pueblos de esta etnia conviven ambas creencias: animista y cristiana.

Los dientes de Dande - Dindefelo

Los bassari, por su parte, con unos rasgos físicos muy marcados y una cultura antiquísima que ha llegado intacta a nuestros días, están ubicados muy cerca de la frontera de Guinea Conakry, en los pueblos de Salemata (en donde se mezclan con los peul) o en Ethiolo, su auténtico santuario. La diversidad cultural y de tradiciones que hay en esta región es única… y el carácter jovial y amistoso de sus habitantes hace que el resultado sea un enorme atractivo para adentrarte en este maravilloso y desconocido continente para muchos europeos que es África. Especialmente significativos son los rituales y fiestas que celebran los bassari con motivo de las recolecciones, de noviembre a febrero, y con la iniciación de los jóvenes, en mayo.

La etnia peul es mayoritaria en Dindefelo y los poblados limítrofes y dicen que todo este entorno, a apenas 30 kilómetros de Kedougou, es la zona más bonita del país. Hay abundancia de agua y eso se nota en la gran cantidad de ríos y arroyos que hay en los alrededores. A apenas un kilómetro y medio de la población de Dindefelo hay una enorme y preciosa cascada. Dindefelo significa “al lado de la montaña” en pulaar, el dialecto de los peul, y lo cierto es que te das cuenta del porqué de la semántica nada más llegar. En torno al pueblo hay una preciosa cordillera que, justo después de los meses de verano con la temporada de lluvias, luce verde y espectacular. En esta zona, el Instituto Jane Goodall España tiene en marcha un proyecto para la conservación de algunas de las últimas familias de chimpancés que quedan en esta zona de África. Gracias al apoyo de la Comunidad Rural de Dindefelo, que engloba diez pueblos de la zona, a propuesta de esta entidad dedicada a la conservación medioambiental se han declarado unas 13.000 hectáreas como Reserva Natural Comunitaria.

Kedougou Turismo Responsable Senegal

Los chimpancés que habitan la zona tienen ahora más posibilidades de sobrevivir a la falta de recursos y a la degradación del hábitat natural de la zona… y las opciones para practicar un ecoturismo sostenible y responsable se multiplican. El valor de la biodiversidad de flora y fauna que albergan las 13.000 hectáreas que constituyen la Reserva Natural Comunitaria de Dindefelo está fuera de toda duda. En torno a ella, el plan en marcha tiene varias vertientes, entre las que destaca el ecoturismo, pieza fundamental del engranaje y que, dado el valor y las posibilidades que ofrece la región, puede y debe suponer el auténtico empuje socioeconómico a largo plazo para las gentes que habitan en ella. Poco a poco, la actividad turística está generando en sí misma una fuente de ingresos alternativa a la agricultura y la ganadería para emprendedores de esta zona de Senegal, por lo que ahora que está creciendo cada vez más, cabe preguntarse si es necesario algún tipo de regulación o coordinación al respecto.

Río Gambia en Kedougou

No sería la primera vez que un flujo cada vez mayor de visitantes desemboca en malas prácticas que influyen y perjudican a su vez en el entorno medioambiental y cultural, alterando en definitiva el “orden normal de las cosas”. Por suerte, todos los agentes turísticos de la región han firmado un plan de acción de común acuerdo a cinco años, para desarrollar de forma ordenada y consensuada el turismo en esta zona de África. Sin duda, un acuerdo pionero que marcará la senda a recorrer en dirección hacia la responsabilidad y sostenibilidad turística en la región. En este sentido, la actividad turística está empezando y, hasta la fecha, todo el negocio que se genera en torno a ella está en manos de la población local. Con todo, la belleza medioambiental y la riqueza biológica y paisajística, unida a la diversidad cultural y de tradiciones ancestrales que hay en toda esta zona de Senegal son razones más que suficientes para que el ecoturismo se convierta en una actividad clave para la región.